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La televisión ultrasocial

Ayer en Twitter experimenté lo de tantos días: la televisión copa la conversación cuando son programas de mucha audiencia, eventos como los Juegos Olímpicos o Eurovisión; o, como ayer, Masterchef.

Para quien no ve la televisión en ese momento, la conversación generada puede significar un engorro y así lo comenté en Twitter.

Agus trabaja en RTVE.es y sabe muy bien de lo que habla.

twiter tvMe acordé de una cita de T.S. Eliot: “The remarkable thing about television is that it permits several million people to laugh at the same joke and still feel lonely“. “Lo extraordinario de la televisión es que permite a varios millones de personas reírse de la misma broma y así y todo sentirse solas”.

Esta frase la citan Chafee y Metzger en The end of mass communication? para significar que esos tiempos podrían haber terminado. La comunicación de masas entendida como un país ante un televisor riéndose del mismo chascarrillo habría dado paso a audiencias de nicho.

Quizá sea así en algunos casos pero todavía hay una gran cantidad de gente viendo un programa de cadena generalista en prime time y esa gente conversa sobre el programa en Twitter, una herramienta tan apropiada para la comunicación de masas como para la interpersonal.

Pero esa gente ahora no está sola en su casa viendo la tele, sino que es consciente de las reacciones en las otras casas y responde con sus ocurrencias a las de los otros telespectadores; hasta tal punto que hay gente que disfruta muchísimo más de los programas gracias al second screen de la tablet o el móvil.

Los encargados de sacar dinero a todo ya se encargan de elaborar planes para hacer que este comportamiento sea rentable para anunciantes y cadenas de televisión. A mí me gustaría, sin embargo, quedarme observando lo curioso que es aunque lo damos por hecho. No hay ninguna utilidad en contar lo mal o bien que nos cae un concursante, no hay una recompensa, excepto una profundamente humana y que es inmaterial: satisfacer la necesidad de compartir.

Y me acordé de la entrevista que ya hace años le hicieron al primatólogo Josep Call en El País. Investiga grandes simios y sostiene que los simios no hablan, entre otros motivos, porque no tienen el más mínimo interés: “los gestos que realizan los niños pequeños se diferencian precisamente de los de los grandes simios en que los niños no sólo utilizan el modo imperativo, sino también el declarativo: “Mira un camión”.

Sólo los humanos mostramos esa necesidad de comunicación y lo explicaba así:

“Los niños pequeños también están extremadamente motivados para jugar a indicar o comentar cosas. Y esta motivación de los niños para ciertos juegos es clave para describir las diferencias entre humanos y nuestros primos más cercanos, los grandes simios.

P.¿Cuál es la motivación delos niños?
R.La motivación viene por ser ultrasociales. Los chimpancés son muy sociales, pero los humanos se distinguen de otros primates en que son ultrasociales.
Así que, de alguna manera, la soledad de la comunicación de masas ha sido burlada a través de Twitter gracias a nuestra ultrasociabilidad. Ya miro con más simpatía el asunto.

 

 

McLuhan, su aspecto más desconocido

A continuación, la traducción de un artículo sobre el catolicismo de Marshall McLuhan, uno de los grandes intelectuales del siglo XX y teórico de la comunicación. El artículo está escrito en 2011, como celebración del centenario del nacimiento de McLuhan.

Marshall McLuhan y el mensaje divino

Padre Raymond J. DE SOUZA

Era un devoto converso al catolicismo. El pensamiento religioso es esencial para la comprensión de toda su obra.

Herbert Marshall McLuhan
1911-1980

“¿Qué cree que debe hacer Marshall McLuhan si quiere ser tomado más en serio en el mundo de hoy?” – le preguntó al interesado un entrevistador de televisión.

“A Marshall McLuhan se le toma demasiado en serio”, respondió.

El centenario de su nacimiento es el 21 de julio y  todavía le toman en serio. En la era de Internet, sus ideas parecen más relevantes que nunca. La marca de una gran idea es que es obvia una vez establecida. Que la forma de pensar y actuar está determinada por el medio de comunicación en sí es ahora evidente para todos.

“Imprenta, radio, cine, televisión – en realidad alteran nuestros órganos de percepción sin que lo sepamos”, escribió McLuhan, observando y también anticipando cómo los patrones de pensamiento, las amistades y las filosofías cambiarían en la era electrónica. Cuando McLuhan estaba criando a sus seis hijos, mandarlos al dormitorio era un castigo de privación, hoy en día, los padres tratan de conseguir que sus hijos salgan de sus habitaciones, lejos del ordenador portátil, los videojuegos y los teléfonos móviles.

McLuhan es justamente celebrado como un estudioso de la comunicación y de la cultura de masas, pero sus ideas acerca de la comunicación y la religión, que está en el corazón de la cultura, generalmente se descuidan. Como devoto converso al catolicismo, un hombre que iba a misa todos los días, rezaba el rosario en familia todas las noches y se levantaba temprano para leer las Escrituras, el pensamiento religioso de McLuhan es esencial para la comprensión de toda su obra.

“Por encima de todo, él creía que debido a que Dios hizo el mundo, éste en última instancia debe ser comprensible y que el sentido de lo divino podría conducir a una comprensión de lo mundano”, escribe Douglas Coupland en su peculiar biografía  de McLuhan, publicada como parte de la serie “canadienses extraordinarios” de Penguin. “Llegó a sentir que su religión era en verdad un sentido, una percepción sensorial que coloreó su vida tanto como, si no más, que la vista, el gusto, el tacto, el oído, el olfato o la gravedad. Había encontrado la llave a la eternidad . ”

Sin embargo, esa misma biografía del perspicaz Coupland no examina el catolicismo de McLuhan en profundidad.

“En Jesucristo, no hay distancia o separación entre el medio y el mensaje”, McLuhan escribiría. “Es el único caso en el que se puede decir que el medio y el mensaje son totalmente uno y el mismo.”

“En Jesucristo, no hay distancia o separación entre el medio y el mensaje”, McLuhan escribiría. “Es el único caso en el que se puede decir que el medio y el mensaje son totalmente uno y el mismo.”

La famosa frase de McLuhan destacó que cómo se comunica algo – el medio – tiene su propio efecto en el mensaje, independientemente de lo que se comunica. Un mensaje de texto puede contener palabras de significado lapidario, pero el medio las vacía de la importancia que asumirían si fueran literalmente lapidarias, talladas en piedra.

En la persona de Jesucristo, una persona divina con la naturaleza humana, McLuhan vio que Dios revela que Él es personal y que Él libremente se implica a sí mismo en toda la amplitud y profundidad de la experiencia humana. El Dios encarnado eligió un medio – la naturaleza humana – que contiene su propio mensaje, es decir, que Dios ama a su creación, entra en ella, sufre por ella y la redime.

Coupland tiene razón en que McLuhan consideraba su fe como otro sentido. McLuhan sabía que la fe es un medio para conocer la realidad, así como nosotros usamos nuestros sentidos para informarnos sobre la realidad. La fe cristiana añade algo más profundo sin embargo para McLuhan. Dios vino a este mundo de tiempo y espacio en Jesucristo, por lo tanto, este mundo de tiempo y espacio ha sido infundido con las indicaciones, las intuiciones y los iconos de lo divino.

“Parece incongruente que el mismo hombre podría estar a la cabeza del mundo en algunos aspectos y sin embargo ser retrógrado en los demás”, escribe Coupland, que considera el catolicismo más bien retro. “Y yo no creo que siquiera se trate de estar a la vanguardia de los tiempos o detrás de los tiempos. Marshall no creía en el tiempo. Él creía en la eternidad. Estar vivo en la tierra no era más que una fase de un proceso más amplio.”

Ese proceso más amplio es lo que los cristianos llaman la santificación, llegar a ser santos. La fe católica de McLuhan es que Dios nos hace santos a través de los sacramentos – bautismo y comunión por encima de todos. La imaginación sacramental católica, la convicción de que Dios usa las cosas materiales de este mundo – el agua, el aceite, el pan, el vino – como medios de gracia, es sin duda la clave del análisis más amplio de McLuhan de la comunicación y la cultura.

Los sacramentos comunican la presencia de una persona intangible – Dios – a través de las cosas tangibles. De la misma manera, nuestro cuerpo hace presente una realidad inmaterial mayor que nuestro cuerpo, es decir, nuestra personalidad completa. El encuentro de las personas que buscan no sólo la comunicación sino una verdadera comunión – esa amistad más profunda arraigada en la identidad y la misión compartida – requiere en algún nivel de un encuentro de los cuerpos, ya sea una sonrisa, un apretón de manos, una conversación o un abrazo.

Pero nuestros cuerpos son limitados y para superar la distancia que nos separa nos desplazamos a otras formas de comunicación, cada uno menos corpóreos que su predecesor – libros, cartas, llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico.

“Cuando usted está en el teléfono o en el aire, no tiene cuerpo”, dice McLuhan, al hablar de las comunicaciones modernas creando “cuerpos desencarnados”.

La era de la electrónica es, pues, fundamentalmente anti-sacramental. No hace actual lo intangible través de la materia tangible, sino que más bien toma cuerpos tangibles y los desencarna, convirtiendo a una persona en una serie de impulsos digitales que están presentes por todos lados y en ninguna parte al mismo tiempo.

Aquí intuimos la importancia de McLuhan como un pensador religioso para el siglo 21. El espíritu humano está incómodo con las comunicaciones cada vez más potentes que dejan el deseo de comunión sin cumplir. Es una oportunidad para un renovado anuncio del Dios encarnado, personal. Sin embargo, al mismo tiempo, los medios de hacer presente al Dios encarnado – los sacramentos – son socavados radicalmente por la misma cultura mediática.

Abordar este fenómeno es tomar las ideas de McLuhan 30 años después de su muerte. Murió durmiendo. La noche antes un sacerdote ofrecía la misa en su casa. McLuhan recibió la Sagrada Comunión y después disfrutó de una copa de champán y un puro. Los tres eran medios de comunicación con un mensaje: Dios está aquí, presente en las cosas buenas que nos ha dado, la más grande de los cuales es la comunión con Dios mismo en Jesucristo.


RECONOCIMIENTO

Padre Raymond J. de Souza, “Marshall McLuhan y el mensaje divino.” National Post, (Canadá) 19 julio, 2011.

EL AUTOR

Padre Raymond J. de Souza es capellán de Newman House, la misión católica en la Universidad de Queen en Kingston, Ontario. El sitio web de Padre de Souza está aquí . Padre de Souza es parte del consejo asesor del Centro de Recursos para la Educación Católica.

FUENTE ORIGINAL DEL ARTÍCULO EN INGLÉS: Marshall McLuhan and the divine message

Has entregado tu intimidad a Internet y te lo está cobrando

Hay sólo una amenaza a la intimidad/privacidad en Internet: nuestra comodidad. Hemos realizado un trueque: yo te doy mis datos personales y tú me das correo electrónico, búsquedas personalizadas, redes sociales, espacio para mis fotos y vídeos, etc.

Sólo después, las empresas y los gobiernos pueden hacerse con esos datos, porque alegremente los hemos entregado. Es la imagen de los indígenas entregando oro a cambio de espejuelos, pero en el siglo XXI. Y especialmente adecuada para los “nativos digitales” que, en taparrabos, suelen ser poco conscientes de que sus fotos, gustos, opiniones políticas y conversaciones han quedado enlatadas y organizadas para ser analizadas por empresas, competidores, amigos y enemigos. Ahora -que quizá no les importa- y dentro de 30 años, cuando tengan una reputación que defender.

Nadie da nada (que cueste dinero) gratis, es una de esas verdades eternas que tendrían que grabarnos en la palma de las manos, para que pensáramos, siempre, qué es lo que estamos pagando.

En este caso estamos dando muchos datos sobre nosotros mismos:

“As Chris Palmer of the Electronic Frontier Foundation explained to me, “You’re getting a free service, and the cost is information about you. And Google and Facebook translate that pretty directly into money.” (Pariser, 2011)

“Como me explicó Chris Palmer, de EFF, “consigues un servicio gratis y el coste es información sobre ti. Y Google y Facebook lo traducen bastante bien directamente en dinero”.

Eso escribe Eli Pariser en su libro y añade:

“What was once an anonymous medium where anyone could be anyone—where, in the words of the famous New Yorker cartoon, nobody knows you’re a dog—is now a tool for soliciting and analyzing our personal data. According to one Wall Street Journal study, the top fifty Internet sites, from CNN to Yahoo to MSN, install an average of 64 data-laden cookies and personal tracking beacons each”.

“Lo que era un medio anónimo en el que cualquiera podría ser cualquiera – donde, en palabras del famoso chiste del New Yorker, nadie sabe que eras un perro- es ahora una herramienta para solicitar y analizar nuestros datos personales. Según un estudio del Wall Street Journal, los 50 sitios más importantes de Internet, de la CNN a Yahoo o MSN, instalan un promedio de 64 cookies cada uno cargadas de datos y “balizas” de rastreo”.

Una de las empresas que maneja esos datos, provenientes de nuestras redes sociales, de las tiendas que visitamos en Internet o de nuestras búsquedas es Acxiom.  Dice Pariser: “ha acumulado una media de 1.500 piezas de datos de cada persona en su base de datos – que incluye al 96 por cien de los americanos- con datos como su nivel de crédito o si compró medicación para la incontinencia”.

Ahora se ha conocido que, además, los datos están en poder de la NSA. ¿De qué otras agencias, quizá también españolas, estamos hablando?

Si esto no te parece escalofriante, es que no me he explicado bien.

Todas mis notas sobre The filter bubble de Eli Pariser. (Y cuando clicas, Amazon también te instala de esas balizas y tal)

Es verdad que no hay soluciones milagrosas pero debe haberlas al menos justas

Discurso con ocasión de la entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2013

Leire, 6 de junio de 2013

Daniel Innerarity

Señor, Señora:

Hace algo más de 80 años mi bisabuelo Fidel Sagasti, que vivía en Sansol, un pueblo por cierto cercano a Viana, se encontró en la carretera con un coche en dificultades, cuyo conductor no conseguía abrir el tapón del depósito del agua. Al comprobar la habilidad de mi bisabuelo,el ocupante de aquel vehículo, Alfonso XIII, le dijo: “más vale maña que fuerza”. Quién les iba a decir a ambos que casi un siglo después íbamos a encontrarnos aquí sus bisnietos en una ocasión muy diferente, donde no se trata de arreglar ningún coche sino de algo más complicado para mí como pronunciar este discurso con ocasión de la entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura.

Esa anécdota se ha transmitido familiarmente y nos era recordada, con autoridad regia, cuando surgía un problema que requería más inteligencia que fuerza bruta. Aunque no consiguió hacer de mí un monárquico, tal vez fuera el origen de muchas de mis principales convicciones, como valorar la inteligencia por encima de la fuerza o detestar la violencia y la imposición.

He de reconocer que llevo unas semanas abrumado con la preparación de este pequeño discurso y tratando de entender las razones por las que este jurado ha decidido concederme un premio que me pone en la imponente compañía de figuras tan destacadas de la cultura en Navarra, como puede comprobar cualquiera que repase la lista de premiados en anteriores ediciones. Por si fuera poco, los que han sido candidatos a esta edición son personas que admiro por sus aportaciones en el terreno de la música, el periodismo o la historia. Se encuentra entre ellos un médico forense que ha realizado un encomiable trabajo para la recuperación de la memoria histórica, tarea que nuestra sociedad tiene todavía pendiente, muy especialmente en Navarra, y que debería ayudarnos, en un espíritu de justicia y concordia, a fortalecer nuestra convivencia democrática.

Y he llegado a una doble conclusión. Por un lado, quiero entender que este premio no se dirige tanto a mi persona sino que reconoce el papel que el conocimiento está llamado a desempeñar en la sociedad.Una sociedad vale lo que estima a sus maestros, investigadores y científicos, no porque estas profesiones sean más honorables que otras sino porque reconocer el conocimientoimplica valorar ciertas actitudes como la constancia, la modestia, el espíritu crítico, la disposición al diálogo y la búsqueda de la verdad, que sonfundamentales para la convivencia en una sociedad abierta. Un conjunto de valores que son todo lo contrario de ese encadenamiento fatal de mezquindad y estupidez colectiva que nos ha traído hasta esta crisis económica. A la vista del actual desastre económico, hoy tenemos más argumentos para sostener que una sociedad es más libre, e íncluso más próspera, cuanto mejor es su conocimiento. Han premiado ustedes al pensamiento, la reflexión y la filosofía, y yo soy el mensajero de ese reconocimiento, nada más. Es esta una disciplina, la filosofía, que no tiene por cierto el tratamiento que se merece en la actual reforma educativa. Si los discursos oficiales no concuerdan con el número de plazas y horas lectivas, eso significa que no terminamos de creernos el valor del pensamiento libre y preferimos un mundo en el que todo tiene que ser rentable, inmediato, empleable y útil.

Mi segunda conclusión toma pie en el hecho de que era el más joven de los candidatos y tal vez por ello el que tiene una menor trayectoria culminada a sus espaldas. Quiero pensar que no premian a quien se lo merece sino a quien podría merecérselo. Por eso considero este premio como una prueba de confianza y espero ganármelo con mi futuro trabajo.

Muchas gracias al Consejo Navarro de la Cultura y a quienes me acompañan en este acto entrañable, autoridades, familiares, maestros, amigos y compañeros. Muchas gracias al Centro Unesco de Navarra y a Federico Mayor Zaragoza, Javier Tejada y Bernabé Sarabia, quienes, con gran generosidad, presentaron mi candidatura.

Bihotz bihotzez eskerrik asko sari honengatik. Oso pozgarria da niretzat, Nafarroako leku sinboliko honetan eta estimu handia diedan pertsonekin batera sari hau jasotzea. Mila eskerguztioi bene benetan.

Y quisiera agradecer especialmente a mi mujer, Teresa Imizcoz, a mis hijos Javier y Jon, que hayan sido tan pacientes conmigo, y especialmente por haberme acompañado en esa vida un poco nómada que hemos llevado a lo largo de estos años, de un país a otro, en busca de buenos lugares para la docencia y la investigación.

Como ha destacado el Consejo Navarro de la Cultura, todo mi trabajo puede resumirse en el intento de pensar el papel que la política debe desempeñar en este mundo zarandeado por profundas transformaciones. He tratado de hacer dos cosas que parecen a primera vista incompatibles: defender la función de la política y criticar su incapacidad para estar a la altura de lo que cabe esperar razonablemente de ella.

Quisiera hablar brevemente de los tres principales desafíos que aeste respecto tenemos como sociedad: 1) la transformación de nuestra cultura política, 2) el valor del pensamiento para la convivencia democrática y 3) la necesidad de construir una sociedad más respetuosa con su pluralidad y más integrada.

No soy quien para dar lecciones a nadie.Nunca me ha gustado que me sermonearan, y he apreciado más el ejemplo discreto de mis padres, amigos y maestros, siempre más elocuente que cualquier discurso. Me limitaré a constatar algo para lo que tampoco hace falta ser catedrático de filosofía política: en todo el mundo, y también en Navarra, la política tiene que hacerse de otra manera, con otro estilo y otras prioridades. No estamos solo ante problemas de gobernabilidad sino en medio del agotamiento de una cierta cultura política. Lo digo con todo el respeto y con el afecto incluso de quien valora el sacrificio que para muchos supone la dedicación a la política. La ciudadanía tiene la impresión de que mientras ustedes discuten acerca de sus cosas, distraidos en lo insignificante, hay un montón de problemas que esperan ser abordados, y detrás de los problemas hay siempre gente que sufre, especialmente en estos momentos de crisis.

También en nuestra querida Navarra hace falta un cambio en la cultura política.No les descubro nada nuevo si les digo que hay un verdadero clamor ciudadano para que los sacrificios que la sociedad está haciendo se inscriban en un marco de justicia. Es verdad que no hay soluciones milagrosas pero debe haberlas al menos justas. Lo que ya era inaceptable antes de la crisis se ha convertido en insoportable en medio de ella. Necesitamos una nueva cultura política presidida por los principios de la responsabilidad, el sometimiento al control democrático, la ética política, la ejemplaridad y el respeto hacia lo público.Nuestro principal desafío es abandonar la táctica del regate corto y hacer política con grandeza.

La sociedad no entenderá que seamos incapaces de configurar acuerdos más amplios cuando nos enfrentamos a enormes dificultades y la dura situación económica que atravesamos arroja diariamente a muchos de nuestros conciudadanos a la desesperación. Habrá temas en los que no será posible ni necesario el acuerdo, pero sin una disposición a entenderse en torno a nuestros principales problemas no seremos capaces de darles la solución que la ciudadanía tiene el derecho a esperar de las instituciones y sus autoridades.

Pero seríamos poco sinceros si, como sociedad, pensáramos que todo esto es un problema de nuestra clase política, como si nosotros los ciudadanos y ciudadanas no hubiéramos tenido ninguna responsabilidad en la gestación de este estado de cosas, a través de nuestro modo de consumir, con nuestra falta de compromiso personal o simplemente con el modo como nos relacionamos entre nosotros y valoramos nuestras diferencias políticas. También en esto tenemos mucho que mejorar y el pensamiento libre puede ayudarnos a construir esos espacios abiertos que requiere la convivencia democrática. Sólo el pensamiento puede capacitarnos para que nuestra sociedad esté compuesta por personas con ideas propias y no con clichés preconcebidos. La convivencia se hace muy difícil, en cambio, cuando nos dedicamos a etiquetar a los demás y buscamos en todo momento la confirmación de nuestros prejuicios que excluyen, abierta o sutilmente, a quien es diferente.

Tenemos que construir una sociedad más respetuosa con su pluralidad interna y más integrada, lo cual debería llevarnos a superar esa formulación de nuestra identidad en contra de algo, un prejuicio que se ha traducido en una fuerte polarización social. Navarra es más plural que lo reflejado en sus instituciones, y más aún que sus habituales mayorías de gobierno. Me gustaría hablar aquí en nombre de esa Navarra no oficial, que ha tenido escasas oportunidades de gobernar o dirigir, pero no quiero hacerlo en términos de contraposición o revancha sino de complementariedad e integración.

La sociedad navarra no está reclamando un cambio de líderes -o no sólo un cambio de lideres- sino un cambio en la manera de liderar. La cuestión clave es si, más allá de nuestras diferencias políticas e ideológicas, estamos dispuestos a respetarnos como personas que forman parte de la misma sociedad, si somos capaces de convivir con el respeto a la diferenciay superar nuestra crónica dificultad de entendernos. Precisamente para ello está el diálogo y la libertad cuando se trata de decidir nuestro destino colectivo. De haber vivido ahora, mi bisabuelo hablaría de la maña de la palabra frente a la fuerza de la imposición. Como liberal que era, casado con una carlista y amigo íntimo de Manuel Irujo, pero al que nuncá votó, sabía muy bien cómo se construye el respeto y la convivencia en una sociedad plural.

Muchas gracias, eskerrik asko.

El discurso de Aznar

Ayer en prime time Antena3 escenificó lo que podría haber sido una entrevista a Jose Mª Aznar pero que se convirtió en el discurso de Aznar. Los tres periodistas que estaban delante no quisieron/supieron/pudieron entrevistar al expresidente sino que dejaron que él llevara la iniciativa sobre el discurso. Para eso, hubiera sido mejor que lo dejaran delante de las cámaras y con la mirada al frente -que rehuyó, por cierto- dijera lo que lleva rumiando durante meses.

De lo dicho ayer, me llamó la atención:

El Grupo Prisa, que me distingue por su odio desde hace años (…) un medio cuasi en banacarrota, que ha vendido Cuatro al grupo Mediaset propiedad de Silvio Berlusconi, procesado, y tiene como accionista, Sogecable, al mismo grupo propiedad de la misma persona, procesada.

Pide que se haga una reforma fiscal que baje los impuestos.

El déficit a la carta es un error.

“El proceso de castigo a las clases medias está siendo muy fuerte”

“Lo que yo defiendo es el mandato de los electores al PP”

“Yo no desedeñaría culminar una reforma laboral”.

“El PSOE está condenado a ser diluido si no tiene un proyecto nacional”

¿Aceptaría volver a la política? No lo niega, cumpliría sus responsabilidades

No sé si hace falta que lo diga, pero toda crítica al nulo afán reformista de Rajoy la doy por buena, me encanta que Aznar espolee a este presidente del Gobierno exigiéndole una bajada de impuestos o el trato de igualdad entre comunidades autónomas. Y estoy segura de que puso palabras al enfado de un gran porcentaje de los votantes del PP.

Estoy convencida de que algo es verdad o justo, lo diga Agamenón o su porquero. Pero, por ese mismo motivo, conviene separar lo dicho del autor del enunciado. Aplaudo el contenido, reprocho a Aznar que sea él quien lo haga.

Gürtel es una herencia de su gestión, su segunda legislatura fue la apertura de brechas y frentes con media España. Empezó por insultarnos a los que estábamos en contra de la gestión del Gobierno con el Prestige, pasó por apoyar una guerra en contra de la mayoría de la opinión pública y terminó con un enfado general contra la sociedad española.

De manera que no creo que quiera volver a presentarse a candidato a presidente de Gobierno, primero porque ni en su partido lo presentarían ni tendría apoyos para crear uno nuevo. Tiene demasiado pasado.

¿Lo más triste de la entrevista? “No me arrepiento de nada de lo que hice”.

 

Agresión intolerable a dos homosexuales en París y campaña de difamación a los católicos

El domingo  pasado de madrugada unos salvajes golpearon a Wilfred de Bruijn y su acompañante, Olivier, rompiéndole los dientes y algunos huesos de la cara. Lo hicieron, según las víctimas, al grito de “Mira, dos homosexuales”. Los puñetazos llovieron como piedras sobre ellos, que quedaron inconscientes y se despertaron ya en la camilla de una ambulancia.

El enlace que pongo arriba es del británico Daily Mail, que hace notar que el ataque se realizó en el distrito 19 de París, una zona habitada mayoritariamente por población musulmana y escenario de los peores disturbios en 2005 en París.

El distrito 19 no es que sea un distrito difícil, es que es una NO-GO Zone, una zona en la que el Estado francés no se hace responsable de lo que ocurra ya que los musulmanes radicales la han declarado bajo la sharia, la ley islámica.

El Ministerio del Interior francés incluso ha puesto online un mapa de zonas intransitables, a las que llama “Zonas Urbanas Sensibles” en la que se incluye el distrito 19.

Curiosamente, el correponsal en París de El País, Miguel Mora, acusa a los católicos de la agresión y lo lleva con esa acusación El País en portada: “La ley del matrimonio gay saca a la luz en Francia la intolerancia de la derecha y los grupos católicos, incluso con agresiones”.

Lo que apesta a intolerancia es El País y su correponsal. Sin una prueba, con todos los indicios en contra, los católicos somos los culpables. Eso se llama incitación al odio, difamación de grupos religiosos, la antesala de la violencia contra colectivos sociales. Como de costumbre, predicando justo lo contrario de lo que hacen.

 

Comprobar los hechos, una rutina que conviene incorporar

Con el uso de los medios sociales, se acelera la difusión de datos, pero no se asegura que esos datos sean verdad. Convendría que incorporáramos los hábitos de la prudencia y la comprobación de hechos, antes de dar por buenos los datos que recibimos.

Éste es un caso que se dio con el Papa Francisco, pero que se da con bastante frecuencia en muchos temas, se muestra un hecho -a veces acompañado de una foto que parece darle fiabilidad o un vídeo- y no se aportan pruebas de la veracidad. Se comparte, se enciende la viralidad de las redes sociales y, al final, era una moneda falsa.

¿Cuánta gente comprobó la veracidad de lo retuiteado o difundido en Facebook? No lo sabemos. ¿Cuánta gente se habrá quedado con la versión falsa? Tampoco lo sabemos.

 

MediaShift . Fact-Checking Social Media: The Case of the Pope and the Dictator | PBS.

El Papa Francisco y McLuhan

Leí esto: The Medium is the Message: Pope Francis and the Poor Church, for the Poor y me acordé de esto otro:  “En Jesucristo, no hay distancia o separación entre el medio y el mensaje”, escribiría McLuhan.  “Es el único caso en el que podemos decir que el medio y el mensaje son enteramente uno y el mismo”.

In Jesus Christ, there is no distance or separation between the medium and the message,” McLuhan would write. “It’s the one case where we can say that the medium and the message are fully one and the same.”

Cuando los hombres son viejos, los eligen Papa

Papa Francisco

Papa Francisco

Cuando los hombres son viejos, los eligen Papa.

Se sentarían a acariciar a sus nietos o dormirían siestas interminables, si fueran como los otros hombres. Alguien les pondría las zapatillas cerca, para que se las pusieran al llegar a casa; leerían el periódico al revés, empezando por las esquelas, y fumarían a escondidas.

Pero a los hombres viejos que los eligen Papa, les suena una canción en la cabeza: “cuando envejezcas extenderás tus manos y otro te ceñirá y llevará adonde no quieres. Sígueme”.

Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va.

No es malicia, es falta de profesionalidad

Más de 5.000 periodistas estuvieron estos días en Roma, desplazados allí con el propósito de informar sobre el cónclave y la elección del Papa Francisco.

Los días anteriores se produjo la habitual quiniela de papables. Pienso que lo mejor es ni leer esas predicciones sobre quién va a ser papa, estoy convencida de que se hacen con la misma técnica que el horóscopo. Los medios de comunicación deberían reflexionar sobre el desprestigio que supone, una y otra vez, hacer el ridículo previendo papas que nunca se dan. O bien sus periodistas se los inventan o las fuentes que les “informan” están corrompidas.

El problema ya es de chapuza cuando ni siquiera es que un medio se invente sus papables sino que pretende cobrar a su audiencia por decirle lo que los medios italianos dan por papable o lo que dice tal vaticanista en tal otro medio. Es realmente una vergüenza que medios españoles de pago como El Mundo rellenaran páginas y páginas de este estilo durante la sede vacante. Vergonzoso. Y la cara dura ya es de órdago cuando al salir este papa imprevisto, se acusa de cara duras a los demás.

Bien, tenemos nuevo Papa. Esos medios que anteayer hablaban de un Vaticano lleno de conjuras, malas personas y corruptos cardenales han encontrado un mirlo blanco. Resulta que Francisco milagrosamente ha brotado en una cueva de ladrones. Y entonces entramos en “hype“. Sí, no les importa nada pasar a modo fan, vende periódicos.

Una de las “habilidades” de un director de medios es saber oler el ambiente, como aquel director de periódicos que sacaba la cabeza por la ventana de su depacho para decidir cuántos ejemplares se imprimían. Francisco cae bien, por ahora, y mientras lo haga los medios le harán la ola, igual que se la hicieron a Juan Pablo II durante los meses iniciales de su pontificado. Mientras atraiga audiencia, será así.

En el afán de hacer la ola se da por buena cualquier información. Se ha leído en todas partes una noticia sobre un presunto encontronazo entre el Papa Francisco y el cardenal Bernard Law al que habría conminado – a través de otras personas- a abandonar la basílica de Santa María la Mayor donde vive y retirarse a un monasterio. Hoy el Vaticano lo ha negado categóricamente. Y ahí sigue la noticia, sin enmienda.

Ahora bien, con 5.000 periodistas en Roma, ya es curioso que ninguno, excepto Rocco Palmo, que no está en Roma sino en EEUU, se diera cuenta de que el Papa Francisco no había confirmado a ninguno de los cargos de la Curia, como los otros papas habían hecho, a las 24 horas de ser elegido. Hoy, finalmente, el Vaticano ha dicho que el Papa los renueva temporalmente porque se quiere tomar un tiempo de reflexión antes de decidir a quién nombra. Eso es una noticia.