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“Es inconcebible que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos para ser ciudadanos activos” April 18, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Derechos civiles, Valores y corrientes , 2comments

ZENIT - Discurso de Benedicto XVI en la asamblea general de las Naciones Unidas

El principio de la “responsabilidad de proteger” fue considerado por el antiguo ius gentium como el fundamento de toda actuación de los gobernadores hacia los gobernados: en tiempos en que se estaba desarrollando el concepto de Estados nacionales soberanos, el fraile dominico Francisco de Vitoria, calificado con razón como precursor de la idea de las Naciones Unidas, describió dicha responsabilidad como un aspecto de la razón natural compartida por todas las Naciones, y como el resultado de un orden internacional cuya tarea era regular las relaciones entre los pueblos. Hoy como entonces, este principio ha de hacer referencia a la idea de la persona como imagen del Creador, al deseo de una absoluta y esencial libertad. Como sabemos, la fundación de las Naciones Unidas coincidió con la profunda conmoción experimentada por la humanidad cuando se abandonó la referencia al sentido de la trascendencia y de la razón natural y, en consecuencia, se violaron gravemente la libertad y la dignidad del hombre. Cuando eso ocurre, los fundamentos objetivos de los valores que inspiran y gobiernan el orden internacional se ven amenazados, y minados en su base los principios inderogables e inviolables formulados y consolidados por las Naciones Unidas. Cuando se está ante nuevos e insistentes desafíos, es un error retroceder hacia un planteamiento pragmático, limitado a determinar “un terreno común”, minimalista en los contenidos y débil en su efectividad.

La referencia a la dignidad humana, que es el fundamento y el objetivo de la responsabilidad de proteger, nos lleva al tema sobre el cual hemos sido invitados a centrarnos este año, en el que se cumple el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. El documento fue el resultado de una convergencia de tradiciones religiosas y culturales, todas ellas motivadas por el deseo común de poner a la persona humana en el corazón de las instituciones, leyes y actuaciones de la sociedad, y de considerar a la persona humana esencial para el mundo de la cultura, de la religión y de la ciencia. Los derechos humanos son presentados cada vez más como el lenguaje común y el sustrato ético de las relaciones internacionales. Al mismo tiempo, la universalidad, la indivisibilidad y la interdependencia de los derechos humanos sirven como garantía para la salvaguardia de la dignidad humana. Sin embargo, es evidente que los derechos reconocidos y enunciados en la Declaración se aplican a cada uno en virtud del origen común de la persona, la cual sigue siendo el punto más alto del designio creador de Dios para el mundo y la historia. Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los derechos humanos de este contexto significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos. Así pues, no se debe permitir que esta vasta variedad de puntos de vista oscurezca no sólo el hecho de que los derechos son universales, sino que también lo es la persona humana, sujeto de estos derechos.

La vida de la comunidad, tanto en el ámbito interior como en el internacional, muestra claramente cómo el respeto de los derechos y las garantías que se derivan de ellos son las medidas del bien común que sirven para valorar la relación entre justicia e injusticia, desarrollo y pobreza, seguridad y conflicto. La promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más eficaz para extirpar las desigualdades entre Países y grupos sociales, así como para aumentar la seguridad. Es cierto que las víctimas de la opresión y la desesperación, cuya dignidad humana se ve impunemente violada, pueden ceder fácilmente al impulso de la violencia y convertirse ellas mismas en transgresoras de la paz. Sin embargo, el bien común que los derechos humanos permiten conseguir no puede lograrse simplemente con la aplicación de procedimientos correctos ni tampoco a través de un simple equilibrio entre derechos contrapuestos. La Declaración Universal tiene el mérito de haber permitido confluir en un núcleo fundamental de valores y, por lo tanto, de derechos, a diferentes culturas, expresiones jurídicas y modelos institucionales. No obstante, hoy es preciso redoblar los esfuerzos ante las presiones para reinterpretar los fundamentos de la Declaración y comprometer con ello su íntima unidad, facilitando así su alejamiento de la protección de la dignidad humana para satisfacer meros intereses, con frecuencia particulares. La Declaración fue adoptada como un “ideal común” (preámbulo) y no puede ser aplicada por partes separadas, según tendencias u opciones selectivas que corren simplemente el riesgo de contradecir la unidad de la persona humana y por tanto la indivisibilidad de los derechos humanos.

La experiencia nos enseña que a menudo la legalidad prevalece sobre la justicia cuando la insistencia sobre los derechos humanos los hace aparecer como resultado exclusivo de medidas legislativas o decisiones normativas tomadas por las diversas agencias de los que están en el poder. Cuando se presentan simplemente en términos de legalidad, los derechos corren el riesgo de convertirse en proposiciones frágiles, separadas de la dimensión ética y racional, que es su fundamento y su fin. Por el contrario, la Declaración Universal ha reforzado la convicción de que el respeto de los derechos humanos está enraizado principalmente en la justicia que no cambia, sobre la cual se basa también la fuerza vinculante de las proclamaciones internacionales. Este aspecto se ve frecuentemente desatendido cuando se intenta privar a los derechos de su verdadera función en nombre de una mísera perspectiva utilitarista. Puesto que los derechos y los consiguientes deberes provienen naturalmente de la interacción humana, es fácil olvidar que son el fruto de un sentido común de la justicia, basado principalmente sobre la solidaridad entre los miembros de la sociedad y, por tanto, válidos para todos los tiempos y todos los pueblos. Esta intuición fue expresada ya muy pronto, en el siglo V, por Agustín de Hipona, uno de los maestros de nuestra herencia intelectual. Decía que la máxima no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti “en modo alguno puede variar, por mucha que sea la diversidad de las naciones” (De doctrina christiana, III, 14). Por tanto, los derechos humanos han de ser respetados como expresión de justicia, y no simplemente porque pueden hacerse respetar mediante la voluntad de los legisladores.

(…)

Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos -su fe- para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos. Los derechos asociados con la religión necesitan protección sobre todo si se los considera en conflicto con la ideología secular predominante o con posiciones de una mayoría religiosa de naturaleza exclusiva. No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social. A decir verdad, ya lo están haciendo, por ejemplo, a través de su implicación influyente y generosa en una amplia red de iniciativas, que van desde las universidades a las instituciones científicas, escuelas, centros de atención médica y a organizaciones caritativas al servicio de los más pobres y marginados. El rechazo a reconocer la contribución a la sociedad que está enraizada en la dimensión religiosa y en la búsqueda del Absoluto -expresión por su propia naturaleza de la comunión entre personas- privilegiaría efectivamente un planteamiento individualista y fragmentaría la unidad de la persona.

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Magdi Allam, periodista, de musulmán a católico March 25, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Internet y periodismo, Personas admirables , add a comment

Scriptor.org: Magdi Allam, periodista, bautizado en la Iglesia Católica Dice JJG Noblejas:

Lo que llama la atención es que el punto de vista que cuenta esta noticia tiende a ser insistentemente político e ideológico, más que religioso. También es cierto que podía haberse bautizado en su parroquia. Pero resulta exagerado que se hable casi exclusivamente del coraje de un nuevo Rushdie (cosa que Allam no es: dudo mucho que pretenda vivir de ser perseguido), y de su necesidad de ser protegido con su familia de un posible atentado, y también de respuesta política vaticana a Bin Laden, o de división entre facciones los fieles islámicos, y cosas así.

Pero no se habla casi nada de lo que, según destaca el mismo Magdi Allam (por ejemplo en esta entrevista oral, «La mia prima Pasqua da cristiano»), cuando habla acerca de su felicidad al saberse -tras el bautismo- hoy cristiano, viviendo plenamente una fe que está entreverada de razón. Una fe que a buen seguro le ayudará a ser más acogedor y moderar y equilibrar el carácter no pocas veces pendenciero y dado a la controversia dura, tal y como aparece en algunas de sus publicaciones, muy críticas del extremismo islámico o bien en su controvertida postura, que -al defender la sacralidad de la vida, por ejemplo en el libro “Viva Israel“- sin duda tiene una lectura partidista.

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Discurso de Benedicto XVI en la Sapienza January 23, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Derechos civiles, Valores y corrientes , add a comment

In partibus infidelium: En favor de la libertad de expresión.

Crispal publica en castellano el discurso, tomado de la revista Ecclesia, no la traducción oficial del Vaticano.

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El Papa no tiene derecho a hablar January 18, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Derechos civiles, Valores y corrientes , 9comments

JJG Noblejas ha tratado con la altura y profundidad que le caracterizan la intolerancia de los pocos universitarios -67 profesores y un grupo de estudiantes- que han logrado que Benedicto XVI no pueda hablar en la Universidad de la Sapienza, después de haber sido invitado por el Rector. Como destaca JJG Noblejas, la Sapienza tiene 5.000 profesores, es decir, que en contra de la visita se han manifestado menos del 1,5 por ciento de los profesores. El grupito de profesores, como mentes pensantes; y como brazo armado, los estudiantes, quienes no dudaron en asaltar el Rectorado y amenazar con alterar el orden el día que el Papa iba a dar su discurso.

Así y todo, el papel para magnificar los hechos lo han tenido los medios de comunicación, como brazo propagandístico. Una vergüenza sobre la que deberían reflexionar todos los implicados

Scriptor.org: Vergüenza y pesar en Italia: laicistas intolerantes impiden que Benedicto XVI, o el prof. Ratzinger, hable en la Universidad de La Sapienza

Texto de la “lección” de Benedicto XVI en La Sapienza

Por añadir algo a lo dicho en Scriptor, aporto lo siguiente:

La señora Sbai firma con fecha de hoy un artículo editorial en el diario católico «Avvenire», con el título: «Esa intolerancia la conozco bien. Palabra de una islámica reformista».

Souad Sbai, que vive desde hace 26 años en Italia, es miembro de la Consulta Islámica del Ministerio del Interior, presidenta de una asociación de mujeres musulmanas y trabaja en el periódico «Al Maghribya», único órgano de prensa árabe en Italia.

Indica en su artículo que, cuando llegó la noticia a la sede del Centro Cultural Averroes de Roma, en el que se encontraba en ese momento, «se detuvo todo». En la sede del centro, las amigas y colaboradoras se pasaban «incrédulas de mano en mano aquellos primeros depachos de agencia».

Relata Souad Sbai que no les parecía posible que «este Papa se hubiera visto obligado a renunciar a su intervención en la más grande universidad italiana».

«Un hombre –añade– que para nosotras mujeres de cultura musulmana es sobre todo el hombre de la paz y del diálogo, una figura clemente y generosa que procura el encuentro de los diferentes, socorrer a los indefensos y oprimidos, defender en cualquier parte del mundo los derechos de la persona».

Para la señora Sbai lo más increíble es que el veto provenga justo de «una de aquellas universidades de Occidente a las que nosotras, mujeres árabes –que nos inspiramos en un pensador como Averroes, paladín de la razón– miramos como una tierra prometida de la libre confrontación de conocimientos y de saberes. Un lugar de esperanza y no de intolerancia para nosotras que sabemos bien a dónde conduce la intolerancia».

También para las mujeres a las que representa, dice, fue ese día «una jornada de tristeza y de vergüenza porque se ha celebrado la afirmación de una ideología facciosa y arrogante, de un laicismo iliberal y oportunista que quiere tener las manos libres en la construcción de una sociedad italiana a su imagen y semejanza».

Una sociedad, añade la periodista marroquí, «privada de valores, de contenidos, de espiritualidad y de impulsos ideales».

La ideología que impide a Benedicto XVI tomar la palabra en un ateneo de su ciudad, afirma Souad Sbai, «es la misma que invita a hablar en las universidades a algunos extremistas islámicos y exponentes de la izquierda más extrema».

«Unidos, no por casualidad –añade–, por la misma repulsa de las grandes verdades de la historia y el mismo rechazo del pensamiento humanístico así como del apasionante debate sobre la relación entre fe y razón que justo Benedicto XVI ha situado en el centro del diálogo entre Islam y Occidente».

Con esta postura, según la señora Sbai, en lugar de aceptar la repetida invitación del Papa a «ensanchar la razón», «se restringe irracionalmente el horizonte del conocimiento y del debate, en detrimento de los estudiantes que están formando su bagaje humano e intelectual y del patrimonio cultural de todo el ateneo».

La periodista marroquí advierte que «las pruebas generales de la deriva despótica e iliberal de un país, nos lo enseña la historia, se hacen a menudo en las aulas de las universidades».

A esta situación en un país democrático como Italia contrapone el ejemplo de algunos países árabes «que han tomado la vía de las reformas liberales y donde el extremismo islámico es un peligro bien presente».

En estos países, asegura, «nadie puede permitirse cerrar la puerta a un invitado a una universidad».

«Si sucediera –añade–, los primeros en rebelarse hubieran sido sus estudiantes y sus profesores. Todos, sin excluir ninguno, independientemente de su credo político, religioso o cultural».
«Si en Italia no es así –concluye la presidenta de las mujeres musulmanas– quiere decir que a lo que hemos asistido no es sólo el día de la tristeza y de la vergüenza. Es el alba de la derrota de la civilidad de todo un país».

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Mapa para laicistas (3) Cebrián al ataque January 9, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Derechos civiles, Prisa, Valores y corrientes , add a comment

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

Declaración Universal de los Derechos Humanos

Juan Luis Cebrián suelta hoy otra patada (por supuesto, de pago) a los Derechos Humanos desde su tribuna en su periódico, El País, de su grupo editorial, Prisa. Lo de “su” de él es para resaltar que, igual que la Iglesia, tampoco ni El País ni su grupo editorial se rigen por la democracia. O sea, como el ejército, la judicatura, las restantes empresas del mundo, los bancos, los colegios -sean público o privados-, las clinicas, los hospitales, las residencias de ancianos… y un larguísimo etcétera de instituciones que no toman decisiones por votación de la mayoría, sino mediante una autoridad ni siquiera elegida por votación.

Al principio, pensaba hacer un fisking de la tribuna del académico, pero es tan endeble que con dos mandobles lo mando a paseo:

1.- Efectivamente usted desde “su” periódico y “su” grupo editorial puede criticar a la Iglesia como le dé la gana. Lo que no se puede admitir es que usted y el Gobierno de usted quieran relegar la religión al ámbito privado y no admitan que los católicos -mediante sus obispos o sus laicos- critiquen públicamente las medidas gubernamentales que considera dañinas para la sociedad. A saber: el divorcio express, el pseudo matrimonio homosexual y la defensa del aborto como un derecho.

Está genial criticar el contenido de lo que diga la Iglesia, lo que es inadmisible es atacar el derecho de la Iglesia a expresarse como le dé la gana. Y eso lo ha hecho usted, conspicuo franquista, y lo ha hecho el Gobierno y el PSOE. Es inadmisible, igual que sería inadmisible defender que a usted no le dieran publicidad institucional, a ver si así se va a pique, o defender que cierren su periódico porque me crispa.

2.- La Iglesia no es una democracia y, como le he informado previamente, tampoco su periódico de usted. Eso, me imagino, no le impide tener legitimidad para criticar al Gobierno. Por cierto, hablando de estructuras sin igualdad de género, ¿dónde están las mujeres directivas en Prisa y en El País?

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Mapa para laicistas (2) ¡Qué más se puede decir! January 8, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Bioética, Derechos civiles, Valores y corrientes , add a comment

Ayer veíamos que intentar inventarse una contraposición entre el Vaticano y los obispos españoles era una estratagema política que tanto Paco Vázquez como Zapatero intentaron perpetrar para eliminar el peso de las palabras de los obispos en el encuentro de la Familia Cristiana del pasado 30 de diciembre.

Ayer, en su discurso anual ante el Cuerpo Diplomático, el Papa volvió a reiterar los principios que la Iglesia lleva defendiendo durante siglos. En fin, que sólo quien quiera llevarse a engaño puede pensar que el Vaticano no está preocupado por la deriva radical del PSOE actual.

Discurso del Papa Benedicto XVI al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. ¡Qué más se puede decir!

La Santa Sede, por su parte, no dejará de reafirmar estos principios y estos derechos fundados sobre lo que es esencial y permanente en la persona humana. Es un servicio que la Iglesia desea ofrecer a la verdadera dignidad del hombre, creado a imagen de Dios. Partiendo precisamente de estas consideraciones, no puedo dejar de deplorar, una vez más, los continuos ataques perpetrados, en todos los continentes, contra la vida humana. Quisiera recordar, junto a tantos investigadores y científicos, que las nuevas fronteras de la bioética no imponen una elección entre la ciencia y la moral, sino que más bien exigen un uso moral de la ciencia. Por otra parte, recordando el llamamiento hecho por el Papa Juan Pablo II con ocasión del gran Jubileo del Año 2000, me alegra que, el 18 de diciembre pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara una resolución por la que se llama a los Estados a instituir una moratoria en la aplicación de la pena de muerte, y deseo que esta iniciativa estimule el debate público sobre el carácter sagrado de la vida humana. Deploro, una vez más, los ataques preocupantes contra la integridad de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer. Los responsables de la política, de la orientación que sean, deben defender esta institución fundamental, célula básica de la sociedad. ¡Qué más se puede decir! Hasta la libertad religiosa, «exigencia ineludible de la dignidad de cada hombre y piedra angular del edificio de los derechos humanos» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1988, preámbulo), está frecuentemente amenazada. Existen, en efecto, lugares donde no se puede ejercer plenamente. La Santa Sede, la defiende y pide su respeto para todos. Ella esta preocupada por las discriminaciones contra los cristianos y contra los fieles de otras religiones.

Las negritas son mías.

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Mapa para laicistas January 6, 2008

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Derechos civiles, Lecturas para certezas falsas, Prisa, Valores y corrientes , 1 comment so far

Visto el despiste de El País -despiste genuino o figurado- me pregunto para qué leer un medio de comunicación que un día te dice lo contrario del siguiente. Anteayer era Paco Vázquez el que nos explicaba la realidad: el Vaticano estaba alarmado y disgustado con los cardenales españoles por su deriva anti PSOE.

P. ¿Ha hablado con el Vaticano?

R. Sí.

P. ¿Cómo ha acogido lo que sucedió en el acto de Madrid?

R. Con sorpresa y disgusto. Nuestras relaciones con el Vaticano son buenas.

P. Usted dice que hay varios sectores en la Iglesia. ¿Cuáles son esos sectores?

R. Sería un error hablar de una Iglesia única. La Iglesia es muy plural, incluso en su jerarquía. Hay dos líneas distintas. Por un lado, la del Papa Benedicto XVI y el Vaticano, la del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blazquez, o la de los cardenales de Barcelona y Sevilla, que mantienen algunas críticas, pero dentro de los cauces. Los discursos de la mayoría de ellos, en la concentración de Madrid, fueron leídos porque no estuvieron presentes en ella, y se mantuvieron en la corrección. Por otro lado, está la línea que han marcado los cardenales de Madrid, de Valencia y algún seglar de confrontación política con el Gobierno.

Hoy, la realidad es la opuesta. Es el propio Papa Benedicto XVI quien encabeza esta ofensiva en contra del laicismo -dicho en términos Prisa- a favor de la libertad de las conciencias, en términos más justos.

En la plaza de Colón de Madrid se escenificaba así una batalla de la guerra que el Papa se propone librar contra el laicismo galopante de las sociedades modernas. Su determinación no es de ahora. Desde sus años de cardenal y principal consejero de Juan Pablo II, el teólogo alemán Joseph Ratzinger tiene perfectamente identificado al enemigo y está decidido a combatirlo para reconquistar el terreno cedido por la Iglesia en Europa.

El domingo, el Papa defendió ante los fieles congregados en Madrid que la familia “fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es acogida, desde su inicio, hasta su fin natural”. ¿Era su mensaje un mero detalle de cortesía con la cúpula de la Iglesia española tan diligente a la hora de las movilizaciones de masas en defensa de las posiciones vaticanas? Todo apunta a que se trata, por el contrario, de una iniciativa en total sintonía con la Santa Sede, decidida a contraatacar en todos los frentes ideológicos abiertos en uno de sus antiguos feudos.

La entrevista estaba escrita por Luis R. Aizpeolea, el amigo de Zapatero, y el segundo por Lola Galán. Si algo queda claro, es que Paco Vázquez ha querido vender una versión nada verosímil de la Iglesia.

Por si ayuda, diré algo que de obvio es una perogrullada: las personas tienen estilos diferentes, aun estando de acuerdo en las cuestiones de fondo. Que Rouco, Cañizares o García Gasco sean tildados de agresivos con el Gobierno mientras se presenta a Blázquez como blando, es el típico empeño en inventarse facciones en donde no las hay. Pensar que Benedicto XVI es una persona que puede no preocuparse por la actividad y actitud del Gobierno español, es estar en la inopia. El Papa no va a gesticular ni imprimir un tono de voz como el de Juan Pablo II, pero quien piense que no estaban en perfecta sintonía es que se ha caído de un guindo.

Así que si alguien quiere tomar un aperitivo de lo que está pasando realmente en los mares de los valores y corrientes de la sociedad española entre las orillas de la religión y la política, que le eche un ojo al artículo de Álvaro Delgado-Gal: Prelados y políticos

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Encíclica de Benedicto XVI sobre la esperanza December 1, 2007

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Valores y corrientes , 3comments

prev4.jpgHoy se ha publicado Spe Salvi la segunda encíclica de Benedicto XVI, que está dedicada a la esperanza cristiana. El texto consta de una introducción y ocho capítulos y se abre con el pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos: SPE SALVI facti sumus (en esperanza fuimos salvados).

Los capítulos llevan como título: “La fe es esperanza”; “El concepto de esperanza basada en la fe en el Nuevo Testamento y en la Iglesia primitiva”; “La vida eterna - ¿qué es?”; “¿Es individualista la esperanza cristiana?”; “La transformación de la fe-esperanza cristiana en el tiempo moderno”; “La verdadera fisonomía de la esperanza cristiana”; “Lugares de aprendizaje y del ejercicio de la esperanza: I) La oración como escuela de la esperanza; II) El actuar y el sufrir como lugares de aprendizaje de la esperanza; III) El Juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza; “María, estrella de la esperanza”,

“Según la fe cristiana, -explica el Papa en la introducción- la redención, la salvación, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”.

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Feliz cumpleaños, Papa Benedicto April 16, 2007

Posted by Montse in : Benedicto XVI , add a comment

Gracias a la información de Marta Salazar, os pongo el enlace para felicitar a Benedicto XVI que hoy cumple 80 años.

Felicita a Benedicto XVI

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El derecho a existir September 19, 2006

Posted by Montse in : Benedicto XVI, Derechos civiles , add a comment

Como complemento al post anterior, traigo un artículo que hoy firma Marcello Pera, ex presidente del Senado italiano y uno de los intelectuales agnósticos más honrados. Su sitio web está en obras pero pongo el enlace para el futuro.

Como el artículo es de la Gaceta de los Negocios y cambiarán el enlace, lo pongo íntegro en el cuerpo extendido del post.

Este Papa ha hablado respetuosa y profundamente. Y ha dicho —repitiendo lo que había dicho tantas veces— al menos dos cosas que deberían ser de sentido común si, como decía Descartes, el sentido común fuera realmente la más común de las cosas. Primero: que Occidente ya no se ama a sí mismo, que pierde confianza en su propia identidad y reniega de sus propias raíces cristianas. Segundo: que la religión —cualquier religión— no es un instrumento de guerra y que por eso los pueblos no pueden regular sus propios problemas internos y sus relaciones exteriores peleándose en nombre de Dios. Deus est caritas y si alguno invoca a un Dios para empuñar la espada en vez del amor, o la violencia en vez de la razón, tal persona invoca o interpreta erróneamente a ese Dios.

A pesar de que el Papa se ha expresado de modo lingüísticamente claro y conceptualmente preciso, lo han malinterpretado. Y se ha levantado contra él una protesta mundial. Después de las precisiones del padre Lombardi, jefe de la sala de prensa del Vaticano, y de la inequívoca puntualización del nuevo secretario de Estado, cardenal Bertone, ya no queda espacio para malas interpretaciones. Si éstas continuaran, querrá decir que quieren manipular al Papa, que es como manipularle, y que esperaban el momento oportuno para manipularle.

(more…)

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