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Desmontando «Ágora»

Desmontando «Ágora»
Ahora la cosa va directamente contra la religión y particularmente contra el cristianismo. Lo malo de la trama que cuenta la película es que es mentira desde el principio hasta el final. Forma parte de la estrategia de reescribir la Historia a la que es tan aficionada nuestra izquierda.

Hipatia no fue asesinada siendo una joven tan hermosa como Rachel Weisz, de 38 años, sino que murió en el año 415 y tenía 61. No fue famosa por sus dotes de astronomía por más que en la película se empeñen terca y cansadamente, atribuyéndole haberse adelantado a Kepler más de mil años; sino porque era una «divina filósofa» platónica, en palabras del obispo cristiano Sinesio de Cirene –única fuente coetánea que se conserva sobre ella–, a la que llama en sus cartas «madre, hermana, maestra, benefactora mía». El citado obispo, a quien en la película se le hace traidor y cómplice en el asesinato de la filósofa, murió dos años antes que ella, así que es imposible que tuviera nada que ver con su muerte. Ella fue virgen hasta el final, pero no vivió la castidad como ha dicho la protagonista, que se ha declarado feminista radical, «para ser igual que un hombre y poder ejercer una profesión con plena dedicación». Lo hizo porque, coherente con su filosofía, ejercía la Sofrosine, es decir el dominio de uno mismo a través de las virtudes entendidas como el control de los instintos y las pasiones.

Hipatia nunca fue directora de la Biblioteca de Alejandría, ni ésta fue destruida por los talibanes cristianos. La biblioteca fue incendiada por Julio César, saqueada junto con el resto de la ciudad por Aureliano en el año 273, y rematada por Diocleciano en 297. Es verdad que en el año 391 fue destruido lo que quedaba del templo del Serapeo después de la destrucción por los judíos en tiempos de Trajano, y también el repaso que le pegó Diocleciano, quien, para conmemorar la hazaña, puso allí su gran columna, razón por la cual los cristianos lo destruyeron, ya que él era el símbolo de las persecuciones que sufrieron durante trescientos años. Pero lo que allí quedaba de la biblioteca era tanto como lo que restaba en otros sitios. El paganismo siguió existiendo en Alejandría hasta que llegaron los árabes. Y el neoplatonismo siguió floreciendo, hasta que lo recuperó el renacimiento cristiano. Por cierto, que yo sepa, su más brillante exponente se llamaba San Agustín, coetáneo de Hipatia.

Vía Andrés Peral

4 comments to Desmontando «Ágora»

  • Muy bien hecho el traer el artículo aquí.

    Saludos.

  • gracias.Clarito y al grano

  • Ojalá siempre saltase el resorte adecuado con el ingenio adecuado
    en el instante apropiado como aquí esta vez.
    Por más veces y en otros chances venideros…
    Gracias, y un placer.

  • Thomas

    Claro que en la película hay inexactitudes, pero es que es eso, una película. En una película el director ofrece una visión personal de las cosas que, lógicamente, no puede reflejar un cien por cien de verosimilitud al hablar de los hechos, es decir, se permite licencias artísticas. Así los westerns o las películas de guerra que siempren sacan de malos a los alemanes o a los indios, por ejemplo, se permiten licencias y no por eso hay buenas películas al respecto. No todo lo que sale en una película histórica es verdad, eso creo que lo entiende cualquier persona (veanse Troya, 300 etc.) Si lo que de verdad se pretende es una verosimilitud absoluta en el relato de los hechos, lo mejor es ver un documental o leer un buen libro del tema que interpreta la película. Lo que pasa que siempre es más fácil ver una película y criticar que leer e investigar sobre el tema.