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Religion en libertad y, a ser posible, con razón

¿Adocenarte? ¿¡ Tú.. del montón UNAV !?

Perdonad si voy a ser un poco brusca, pero cuando se meten con mi alma mater sólo por jorobar o por ignorancia, se me revuelven las tripas. Ayer, en Religión en Libertad, que va dentro de Libertad Digital, publicaban que la Universidad de Navarra va a dar un curso de perfeccionamiento sobre Educación para la Ciudadanía.

Hoy ya viene la pieza bloguera, que firma un tal Isaac García Expósito, en la que acusa -no sé por qué- a la Universidad de Navarra, por contemporizar con el Gobierno del PSOE al dar ese curso. Los comentarios son que la única salida es objetar y que la Universidad de Navarra debería objetar, no dar el curso.

Yo no sé en qué punto hay gente que se ha perdido en el razonamiento, pero objetar, sólo pueden objetar los padres y los jóvenes. NI LOS COLEGIOS, NI LA FACULTAD DE FILOSOFÍA DE UNA UNIVERSIDAD pueden objetar. Eso para empezar.

Para seguir, la multiculturidad, los derechos humanos, la globalización son temas dignísimos e interesantísimos. Lo que ocurre es que en la EpC se impone la versión zapatera de esos temas y es sanísimo que los profesores -a quienes no les queda otra solución que dar la asignatura, porque repito, no pueden objetar- los den con fundamentos racionales, ni siquiera de fe sino sabiendo de dónde viene y a dónde va el relativismo que el PSOE intenta vendernos.

Y, en tercer lugar, que estoy un pelín cansada de gente que se dedica profesionalmente a señalar con el dedo todo lo que le parece que hace mal cualquier católico. Hay una inflación tal de comentaristas religiosos en Internet en España que cualquiera diría que las iglesias están llenas. ¡Qué aburrimiento!

Actualización: Pongo a continuación la nota que la Conferencia Episcopal publicó sobre la EpC.

II. “Educación para la ciudadanía”

11. La LOE ha introducido en el sistema educativo español una nueva asignatura obligatoria, conocida como “Educación para la ciudadanía”, cuyo objetivo, tal como resulta articulada en los Reales Decretos, es la formación de la conciencia moral de los alumnos. La publicación de las correspondientes disposiciones de las Comunidades autónomas y de algunos manuales de la materia ha venido a confirmar que ése es el objetivo de la nueva asignatura.  En nuestra Declaración del 28 de febrero expusimos los motivos por los que tal disposición implica una lesión grave del derecho originario e inalienable de los padres y de la escuela, en colaboración con ellos, a elegir la formación moral que deseen para sus hijos. Se trata de un derecho reconocido por la Constitución Española (art. 27, 3). El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral, sino que su obligación es promover y garantizar el ejercicio del derecho a la educación por aquellos sujetos a quienes les corresponde tal función, en el marco de un ordenamiento democrático respetuoso de la libertad de conciencia y del pluralismo social. En cambio, con la introducción de la “Educación para la ciudadanía” de la LOE –tal como está planteada en los Reales Decretos– el Estado se arroga un papel de educador moral que no es propio de un Estado democrático de Derecho. Hablamos de esta “Educación para la ciudadanía”. Otra diferente, que no hubiera invadido el campo de la formación de la conciencia y se hubiera atenido, por ejemplo, a la explicación del ordenamiento constitucional y de las declaraciones universales de los derechos humanos, hubiera sido aceptable e incluso, tal vez, deseable.

12. Las disposiciones de la LOE y de sus desarrollos sobre “Educación para la ciudadanía” han causado una creciente y comprensible preocupación en los padres de alumnos. También han puesto en dificultades a los centros educativos. Por un lado, los centros católicos o inspirados en la doctrina católica se verían obligados por la Ley a introducir en su programación una asignatura que no resulta coherente con su ideario, puesto que –según el actual currículo– no es conforme con la Doctrina Social de la Iglesia, tanto por su carácter de formación estatal obligatoria de las conciencias como por sus contenidos. Por otro lado, los centros educativos del Estado, perdiendo su obligada neutralidad ideológica, impondrán a quienes han optado por la religión y moral católica otra formación moral no elegida por ellos, sin que éstos puedan gozar de la protección que el carácter propio otorga a quienes estudian en centros de iniciativa social católica. En los centros estatales estudian la mayor parte de los hijos de padres católicos. En cualquier caso, todos los alumnos, católicos o no, quedan afectados en sus derechos, ya que a ninguno se le puede imponer una formación moral no elegida por él o por sus padres: “ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra” (Declaración de 28 febrero).

13. En esta situación, se han planteado muchas dudas acerca del modo adecuado de responder a tal desafío. En nuestra Declaración de febrero hemos exhortado a todos a actuar de modo responsable y comprometido ante una asignatura inaceptable tanto en la forma como en el fondo. Los medios concretos de actuación de los que disponen los padres y los centros educativos son diversos. No hemos querido ni queremos mencionar ninguno en particular. Deseamos, en cambio, recordar que la gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias. Se puede recurrir a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, que es lo que está en juego. Los padres harán uso de unos medios y los centros, de otros. Ninguno de tales medios legítimos  puede ser excluido justamente en ninguno de los centros en los que se plantea este nuevo desafío: ni en los centros estatales ni en los de iniciativa social.

Cuando está en cuestión un derecho tan fundamental, como el de la libertad de conciencia y de enseñanza, todos –y los católicos, en particular– debemos mostrarnos unidos en su defensa.

Confiamos de nuevo a María, Madre de la Iglesia, la tarea de todos los educadores, en particular de los padres y de las escuelas.

31 comments to Religion en libertad y, a ser posible, con razón

  • Al finalizar el curso pasado en el colegio que estudia mi hija (concertado y religioso) organizaron una charla en la que un miembro de la FERE habló sobre la “famosa asignatura”. En definitiva vino más o menos a decir lo que tu planteas, el centro o el profesor no pueden objetar a la asignautra, lo que si puede hacer el profesor o el centro es adaptarla a su ideario.

    Recordó también que por ejemplo todos los colegios diocesanos van a dar la asignatura, se dará con uno u otro enfoque, pero lo que no pueden hacer es eliminarla porque no les guste.

    Dicho esto creo que iniciativas como la de la UNAV son perfectamente validas, ¿por qué no formar a los profesores? Ojalá se hiciera eso mucho más, ojalá hubiera profesores católicos dispuestos a dar la asignatura en centros privados, concertados o públicos (principalmente en estos últimos) desde un ideario cristiano, quizás entonces no tendríamos que preocuparnos tanto.

  • Montse

    José Luis, gracias por tu opinión. Yo creo que cada uno tiene unas armas en contra de esa imposición que es la EpC. Los colegios pueden informar a los padres, intentar darla lo mejor posible, facilitar la objeción de conciencia, denunciarla en los ámbitos que tengan (Consejo Escolar), algo, que por cierto, no hizo la FERE. Lo siento pero no me olvido de que mientras los padres se manifestaban en Madrid, la FERE se fue a La Moncloa a hablar con Zapatero.
    Y eso es falta de sentido común y falta de solidaridad, porque en los colegios públicos se va a implantar el adoctrinamiento con el respaldo del Estado, algo que no existía antes de la EpC.

  • Gracias a ti, Montse.

    Estoy bastante de acuerdo con lo que dices de falta de solidaridad con los colegios públicos. De hecho, en la reunión que antes citaba, esta cuestión de la falta de solidaridad se le planteó al representante de la FERE, pero, al menos a mi, sus argumentos me parecieron validos. La FERE ha tomado una postura que puede ser más o menos entendida, pero que para los centros concertados católicos resulta bastante práctica. Las objeciones contra la asignatura en los centros concertados de ideario católico, no nos engañemos, no son sino un “marrón” para ellos. Si la persona que además va a impartir la asignatura es una persona digna de toda confianza….

    Queda pendiente lo de la solidaridad, más difícil de entender y de explicar. La FERE, reitero, ha ido a la practicidad del asunto, si a mi no me afecta, punto pelota. Esto evidentemente se le puede volver en contra, porque es como lo que escribía Bretch de vinieron a por los comunistas pero como yo no lo era no me importó, vinieron a por los curas y como yo no lo era…

    De todos modos, cuando hay manifestaciones en defensa de la enseñanza pública por ejemplo, ¿no se está atacando de una manera soslayada a la concertada?, ¿no se está siendo insolidario con la escuela concertada?
    Sé que esto último no es argumento suficiente ni valido, pero a día de hoy es lo que hay.

  • Triste noticia, pero no sorprendente. Llevamos 150 años buscando la forma “católica” de contemporizar sin que se note. 150 años retrocediendo, poquito a poco, con pasos hacia atrás que son siempre, uno a uno, perfectamente defendibles desde el catolicismo. Pero que en su conjunto no nos acercan precisamente a Dios.

    Interesante y muy cierto eso que dices: “Y eso es falta de sentido común y falta de solidaridad, porque en los colegios públicos se va a implantar el adoctrinamiento con el respaldo del Estado, algo que no existía antes de la EpC.” porque precisamente por esa razón es criticable la decisión de la UNAV: por falta de solidaridad y de conciencia social, el famoso “aqui se imparte, pero respetando el ideario del colegio” ¿Y los que no van a esos colegios?. Que les parta un rayo. Otro pasito hacia atrás.

  • Me temo que esto de la EpC está mal enfocado. La asignatura está mal pensada, pero existe alguna posibilidad de no transmitirla de acuerdo a la ideología del PSOE.
    Me explico. En la asignatura se habla de temas diversos (y con un planteamiento de origen muy torticero), pero el enfoque final de esos temas puede quedar al albur del centro, el profesor y el libro. De hecho, hay libros de ultraizquierda (muchos), y hay algunos (pocos y perseguidos por el gobierno y los gays) perfectamente acogibles en un centro católico (como el libro de Casals).

    Creo que hay varias opciones (todas respetables):
    – Objetar. Sobre todo en caso de que el profesor, el centro o el manual de la asignatura contradigan los principios de los padres.
    – Impartir la asignatura desde un enfoque que respete los valores de los padres y el ideario del centro. Es muy complicado, pero existe alguna opción. En la Universidad de Navarra entienden que hay que fomentar esa opción, porque las alternativas son demoledoras.

    Aparte, se debe tener en cuenta que cada comunidad autónoma desarrolla la asignatura como quiere.

    Ejemplo. La ley de Andalucía establece que la asignatura debe tratar los temas afectivos y sexuales, la identidad sexual y demás. Muy bien. Imparto esta asignatura de acuerdo a mis principios.

    El gran problema de esta asignatura es el mismo que el de las frases a medias.
    Si digo: “Estoy hasta la p____”, casi todo el mundo completará la frase de modo soez. Sólo la gente decidida, con libertad, formación, medios, podrá desarrollar la asignatura (terminar la frase) sin caer en la doctrina del PSOE (frase soez).
    Ahí está el problema: que intentamos salvar del adoctrinamiento estatal a unos pocos, pero porque de momento no hay más opción.

  • Jose María- No creo que aceptar implicitamente que el Estado tiene derecho a conformar la conciencia moral de las personas tenga nada de respetable. Ni en si mismo, ni en la también implícita falta de conciencia social y solidaridad que eso implica.

    Al final nos vamos a “mientras a mi no me hagan nada, yo tranquilo”. No solo no es un pensamiento muy cristiano sino que es como pegarse un tiro en el pie: pan para hoy, hambre para mañana. O como decía Martin Niemoeller: “….después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

  • Estoy de acuerdo con Embajador. Comprendo perfectamente que colegios y profesores estén obligados por ley a impartir la asignatura. Pero hay actitudes y actitudes. Doy por supuesto que cualquier colegio -católico o no- en el que respeten la libertad de las conciencias y el derecho de los padres a la educación de sus hijos va a ayudar, como institución y también desde cada uno de sus formadores, a que no se adoctrine EN NINGÚN SENTIDO. Usar, desarrollar una asignatura “mala” (y digo lo de mala con pleno sentido, pues da carta de naturaleza al adoctrinamiento ideológico en las escuelas, independientemente de la orientación de que se trate) es ya una actitud de contemporización, de “vale el mal menor”. Aquí hay dos planos: el de la práctica cotidiana y el de la postura general de cada centro educativo. En la práctica cotidiana, el asunto va a ser cosa del profesor, los educandos y los padres, y quizás también del Consejo Escolar: ahí es donde en última instancia se dirimirá el respeto a los derechos de padres y alumnos, y dependerá mucho de la verdadera buena voluntad de los profesores. Pero todos sabemos que la postura del centro es también fundamental. Un centro educativo, aunque sea de manera informal (para no ser legalmente atacado), puede adoptar varias actitudes: rechazo a la EpC y apoyo total a padres objetores; apoyo a la EpC y rechazo de los padres objetores; y varias posibilidades intermedias, más o menos cerca de algunos de los polos. Las posibilidades intermedias, lamento decirlo, es como lo del “ni frío ni caliente”: para vomitar. Porque la EpC, tal como es, es un atentado contra la libertad y los derechos humanos. Ojo, no los contenidos: quizás el 95% de sus contenidos sean buenísimos, en mi opinión (y me he leído la ley entera). Pero una parte intrínseca de la EpC, consagrada en esa ley, consiste en inculcar principios ideológicos de diverso tipo -bastante adaptables según la ideología del centro- sin posibilidad de crítica, sino sólo de adopción y puesta en práctica en la vida real.

    Me da igual la ideología que intenten inculcar en mis hijos, aunque sea la mía propia o una muy parecida. Si hay que inculcar algo, lo hago yo, nadie más, y punto pelota. Y esa libertad, ese respeto al derecho de los padres, lo quiero para mí y para todos, pues no puedo cerrar los ojos y decir “es que son de los míos”. Recordemos a Brecht. No se negocia con la injusticia, y la EpC es injusta en su raíz.

  • Estoy totalmente de acuerdo con Embajador.

    Puede estar bien el formar a los profesores para que den la asignatura de forma “inocua” o lo menos adoctrinadora posible, y enseñarles a hacerlo de manera que la administración no les pueda decir nada. Pero con eso no se soluciona el problema, sólo se alarga con lo cual se agrava.

    El gobierno ha decidido implantar esta asignatura en cursos sueltos, en diferentes fechas, poco a poco con la intención de que la respuesta se diluya en el tiempo y al final se acabe asumiendo la existencia de EpC. El colaborar con esta filosofía acaba siendo perjudicial para la libertad de los padres y los alumnos. Y lo será porque una vez que se haya asumido que la asignatura se puede dar conforme a diferentes idearios y esté profundamente implantada, entonces vendrán con que la asignatura sólo puede ser impartida por profesores que posean cierto título, profesores que se habrán formado en donde al gobierno le guste. Y entonces ya no se dará la asignatura conforma al ideario de ningún centro, sino conforme al ideario del gobierno de turno, que hoy puede ser muy progre pero mañana puede ser muy “centroreformista”, que para el caso es lo mismo.

    De hecho hay gente de izquierdas, que está de acuerdo con los contenidos que se están proponiendo para la asignatura, pero que están objetando porque piensan que cuando el signo del gobierno cambie, la asignatura cambiará. La EpC no es más que un instrumento gubernamental de control de mentes infantiles. Así de terrible.

    La única manera de afrontar esta asignatura es fomentando la objeción, es herirla de muerte y hacerla desaparecer.

    En este sentido anima el pensar que, en su momento, las objeciones a la mili fueron unas 70.000 en 5 o 6 años y la EpC ya ha cosechado alrededor de 50.000 en un año. Confiemos en que esto siga así y la asignatura muera en breve.

  • Montse

    No, Embajador, el curso es para profesores de la privada y de la pública. Embajador, Andrés e Interruptor: si tú fueras profesor católico de colegio público o privado con obligación de dar EpC, ¿qué harías?

  • Montse, si tú fueras parte de la Dirección y/o propietaria del centro escolar, ¿qué fomentarías? Yo no estoy hablando del individuo, sino de la actitud de los centros, de los colectivos que toman decisiones, de las instituciones que apoyan a esos colectivos.

    Porque si el profesor individual se siente apoyado por la Dirección y/o propietarios etc para, de verse obligado a dar la EpC, hacerlo de manera que respete el derecho de los padres (por ejemplo, omitiendo deliberadamente las partes de adoctrinamiento obligatorio), es bastante posible que lo haga. Pero si lo que se le dice es que tiene que hacerlo por narices y que, puestos a horas malas, mejor hacerlo así o asá para evitar problemas con la ley y estar más acordes con el “ideario del centro” (sic), en realidad se está aceptando la injusticia del adoctrinamiento implícito en la EpC. Y eso no es aceptable.

    Si yo fuera profesor obligado a dar la EpC, tendría un serio problema de conciencia. Una cosa tengo clara: no adoctrinaría jamás, en ningún sentido, a mis alumnos, ni siquiera de forma suave o acorde con el centro o la mayoría de los padres. Y si eso supone no evaluarles correctamente, o incluso hacerlo incurriendo en falsedad, lo haría. Sin dudarlo. Muy diferente es si tuviera que enfrentarme ante la disyuntiva -que trataría de evitar a toda costa- de tener que elegir entre ser docente dando la EpC por narices, o ser suspendido como docente por verme obligado a posicionarme en contra de manera más radical que lo dicho antes. Tengo claro que, si pudiera valerme económicamente, objetaría -a costa de perder mi empleo-, pero si no pudiera, trataría de evitar el verme contra la espada y la pared. Pero siempre actuaría según mi conciencia, y no adoctrinaría bajo ningún concepto.

    Soy consciente de que puede suceder que haya padres que no entiendan mi postura de “no adoctrinar” y sufra una denuncia por no enseñar adecuadamente la EpC :P Eso lo asumiría.

    Pero como he dicho, no me meto -demasiado- en la conciencia de cada cual, en su situación. Lo que sí me parecen graves, muy graves, son las componendas de cualquier clase que asumen la realidad de la EpC como algo inevitable a lo que hay que adaptarse. De eso nada.

  • Pues, si no puedo negarme a impartirla (que sería mi primer intento), evidentemente darla desde un punto de vista que no dañase la autoridad de los padres para formar a sus hijos.

    No critico que los profesores quieran formarse para dar mejor la asignatura, pero creo que la UNAV no debería haber entrado en ese juego. Lo que provoca esa actitud es que muchos padres piensen que si a sus hijos les van a enseñar valores universales en lugar de ideología de género y relativismo o burradas semejantes, no objetarán a la asignatura. Es lo que pasa en los colegios como los de mis hijos, que muchos padres no objetan porque saben que no les van a contar barbaridades en el colegio, pero eso será mientras el ministerio no imponga los profesores, y después ¿qué?

  • Montse

    ¿Es una postura legítima intentar formarse mejor en filosofía para dar mejor la asignatura ya que no me queda más remedio que darla?

  • Montse- A tu 1a pregunta: Yo objetaba. No hay otra.

    A tu 2a pregunta: Te contesto en 3 partes:

    a) Eso es una pregunta capciosa. Aqui no estamos hablando de formarse mejor en filosofía, aquí estamos hablando de que una universidad católica acepta implícitamente como bueno el papel adoctrinador del Estado.

    b) Obviamente es siempre bueno formarse mejor en filosofía. Ahora bien, no se que clase de mejora en filosofía voy a obtener de una institución que hace lo expuesto en a).

    c) No estoy de acuerdo en que “no haya más remedio”. Y precisamente el aceptar eso y no dar la batalla permanente (el contemporizar) es el principio de todo el follón.

    Yo te propongo otra pregunta: ¿Que ocurriría si la UNAV en vez de fomentar la contemporización ofreciera recursos -legales, educativos, propagandísticos, etc…- para formar a los profesores en su derecho a la objeción de conciencia?.¿Que pasaría si hubiera una masiva objeción de conciencia entre los profesores de toda España?.

  • “No critico que los profesores quieran formarse para dar mejor la asignatura, pero creo que la UNAV no debería haber entrado en ese juego. Lo que provoca esa actitud es que muchos padres piensen que si a sus hijos les van a enseñar valores universales en lugar de ideología de género y relativismo o burradas semejantes, no objetarán a la asignatura.”

    Coincido plenamente con la opinión de Interruptor.

    Es más, me temo que con esto pasa como con las televisiones públicas. Se trata de herramientas de propaganda al servicio del Gobierno de turno pero pagadas por todos los ciudadanos. Los partidos siempre nos insisten en que hay órganos de control, que en realidad el Gobierno no impone la línea editoria… pero al final, durante décadas, hemos comprobado que no es así.

    Los católicos nos hemos dejado encajar un gol tremendo con la EpC, una asignatura de adoctrinamiento ideológico con un calado mucho mayor del que nos imaginamos. Con los actuales conciertos educativos, basta que cualquier gobierno autómico recurra a esos conciertos para que colegios como a los que se refiere Interruptor se vean obligados a dar la asignatura tal y como quiere el Gobierno. Es lo que tiene dejar que el Gobierno introduzca un caballo de troya socialista en los colegios.

    Ante la EpC tocaba librar la batalla de la libertad de enseñanza, pero no se ha hecho. Hoy en día, en la enseñanza, la siguen abanderando la CONCAPA, la USO y poco más. FERE-CECA desertó nada más empezar, otros se dieron de baja después pensando que se podía adaptar este bodrio socialista de asignatura, y al final tenemos solos y contra viento y marea a un puñado de familias que sí siguen las recomendaciones de la Iglesia de objetar a esa asignatura. En fin, es que no hay derecho…

  • Montse, ya he contestado a esa pregunta antes de que la hicieses:

    No critico que los profesores quieran formarse para dar mejor la asignatura, pero creo que la UNAV no debería haber entrado en ese juego”.

  • Montse

    ¿Y dónde deberían formarse?

  • Creo que lo que deberían hacer es ponerse todos los profesores en contra de la asignatura, así, directamente. No conozco la legislación sobre esto, pero supongo que si un médico puede negarse a practicar abortos o un farmacéutico a vender preservativos por motivos morales, también un profesor debe poder negarse a impartir la asignatura. Aunque ya digo que no conozco la ley al respecto.

    Pero el que quiera formarse para darla que se dirija a un sacerdote (si es católico, aunque de otro modo tampoco irá a la UNAV) para temas morales y a un abogado para temas legales.

    Pero es cuestión suya, particular, no debe meterse en medio una universidad católica. La imagen que dan a los padres es la misma que dio la FERE cuando decidió sacar su manual de EpC en lugar de enfrentarse a la asignatura.

  • Off-topic: haz fotos el sábado y el domingo para publicarlas, please.

  • Os voy a decir lo que pasaría, si los profesores y los centros “católicos” se negaran a dar la asignatura (no a impartirla de un modo determinado, sino sólo a darla).
    1. Se dejaría de reconocer a los centros privados como centros homologados, de manera que los títulos de esos centros ya no valdrían nada.
    2. Se impondrían profesores del Estado para impartir la asignatura.
    3. Se acabaría con las subveciones de los conciertos (que no me gustan porque prefiero las desgravaciones para padres o el cheque escolar).

    Lo cierto es que yo encuentro tres opciones (no una, y ninguna excluyente):
    1. Objetar a la asignatura.
    2. Impartirla de modo que no resulte adoctrinamiento estatal (en los centros privados existe una manera de hacerlo, bastante complicada, pero existe).
    3. Procurar extender la mejor formación posible al mayor número de gente posible.

    Me parece que hay que ser realistas, y reconocer que, de momento, más de la mitad de la población española quiere recibir adoctrinamiento del Estado. Por tanto, al menos hemos de intentar preservar la libertad de una amplia minoría.
    Sería maravilloso tener la capacidad de salvaguardar todas las libertades públicas, pero hoy no resulta posible. Y con el nuevo CGPJ veremos más ejemplos de intervencionismo estatal.

    Me permitiréis un ejemplo.
    En Filosofía de COU estudié varios autores: Aristóteles, Marx, Nietzsche, Kant, Descartes, Sartre… Aquello no era adoctrinamiento en ningún autor concreto. Simplemente, se trataba de conocer las diversas corrientes de pensamiento. Lo que no quita que hubiera profesores que usaran la asignatura de manera partidista y torticera.
    EpC parte de un escoramiento lamentable que casi implica en la mayoría de los casos un adoctrinamiento brutal. Pero, en bastantes casos, existe un elenco de resquicios que permiten gambetear el adoctrinamiento estatal. Creo que hay que darle la vuelta al calcetín, mientras no podamos quitar la ley.
    Por supuesto, a la vez debemos recurrir a los tribunales todo lo posible. Pero recordar que el TC está constituido por doce miembros: dos los pone el Gobierno, cuatro el Congreso, cuatro el Senado y dos el CGPJ (cuyos 20 miembros están nombrados por los políticos).

    Lo siento mucho, pero hay que admitir que el Estatuto de Cataluña y el “matrimonio homosexual” serán declarados “constitucionales”. Por eso hay que buscar todas las grietas de este sistema: para tumbarlo del todo, para destruirlo hasta reducirlo a añicos, y luego poder construir una Constitución como la del 78, pero que se cumpla de verdad y sin puntos negros. Sin TC nombrado por los políticos, por ejemplo.

  • Jose María- Eso que tu dices que pasaría, es como poco incierto y tengo personalmente por seguro que falso. Un movimiento social del calado del que generaría una objeción masiva no se para quitando conciertos y denegando permisos educativos, tenlo por seguro.

    Perdona lo que voy a decir, no es un ataque personal te lo aseguro, pero tu “realismo” a mi me parece miedo. Y ya sabes lo que dijo Juan Pablo II sobre eso.

  • Rafael

    Durante las últimas 4 horas, he oído que Rouco Varela ha dado instrucciones precisas a los colegios religiosos, para que informen a los padres de los estudiantes sobre sus derechos de objeción de conciencia ante la asignatura EpC, incluso si se imparte dentro de establecimientos ligados a la FERE.
    Espero que Dios guie al responsable de la prelatura personal del Opus Dei en este asunto para actuar contra aquellos instrumentos que conculcan la libertad religiosa.
    Sobre este tema sería interesante leer esto:
    Rouco pide a los colegios que faciliten la objeción a EpC
    http://www.larazon.es/67290/noticia/Religi%F3n/Rouco_pide_a_los_colegios_que_faciliten_la_objeci%F3n_a_EpC
    Me siento especialmente afectado por este asunto, porque fui alumno de la UNAV. Y guardo buenos recuerdos de mi tiempo allí…

  • Fui alumno de la Universidad de Navarra, mantengo gran contacto con mis antiguos profesores, fue alumno interno de un departamento y soy miembro de la agrupación de graduados. Colaboré en algunas tareas docentes durante un año y medio, mientras era alumno.

    De Navarra han salido personas que no me suponen ningún referente, como Pedro J. Ramírez o Iñaki Gabilondo. No me gustan bastantes de los ponentes que tiene la Facultad de Comunicación en sus congresos y seminarios. Me ha desconcertado el nombramiento de Mónica Herrero (33 añitos) como decana. Y puedo seguir enumerando aspectos que no me convencen de la Universidad.

    Sin embargo, entiendo que la Universidad de Navarra no está haciendo nada en contra de las objeciones. Simplemente está dando más opciones, aparte de la objeción. Los profesores, los centros educativos, las editoriales tienen que intentar impartir la asignatura de EpC y hacerlo de una manera aceptable. Sino, los únicos que darán la asignatura serán los enviados directamente desde Ferraz.
    Todos los colegios de España están obligados a tener un profesor de esta asignatura. Y todos están obligados a impartirla. Otra cosa es que el aula esté vacía. A ver si lo entendéis.

    La referencia al Prelado del Opus Dei no la entiendo. Los laicos son los que gestionan las cosas civiles. El Prelado tiene un cargo honorífico (Gran Canciller), pero no es la persona adecuada para dirigir la Universidad. Da ideas, recuerda criterios, pero no interfiere en la libertad de los laicos para ocuparse de lo propio de los laicos.
    Me parece un tema demasiado complejo como para plantear soluciones tajantes. ¿Acaso el Prelado del Opus Dei debió obligar a Federico Trillo (miembro del Opus Dei y Ministro de Defensa) a presentar su dimisión, cuando España apoyó la guerra de Iraq? ¿Qué pintan los obispos vascos disertando sobre el “conflicto en Euskal Herria”?

    De todos modos, los colegios religiosos de Madrid se definen precisamente por no ser laicos (por tanto funcionan órganicamente de modo distinto a la Universidad de Navarra). Y aún así estos colegios están obligados a impartir la asignatura de EpC. Por eso deben impartirla de un modo que no implique adoctrinamiento estatal.
    Ojo, me parece lamentable la actitud de Marina y la FERE al respecto. Porque ellos admiten la asignatura de modo acrítico e incluso critican la objeción.

  • Montse

    Gracias, José María, por explicarlo. Un ejemplo: Alumnos del Opus encabezan las objeciones a Ciudadanía. Ese es el titular de El País el martes pasado en la edición de Galicia. Como no sé si podéis acceder, pongo el inicio del artículo:
    “La cruzada contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía la encabezan en Galicia padres afines al Opus Dei. La mitad de las objeciones de conciencia recibidas por la Consellería de Educación para no cursar esta materia (89 de las 178) fueron presentadas por alumnos de los colegios Las Acacias y Montecastelo, dos centros de Vigo pertenecientes a la entidad Fomento de Centros de Enseñanza, vinculada a esta prelatura católica.”

    http://www.elpais.com/articulo/Galicia/Alumnos/Opus/encabezan/objeciones/Ciudadania/elpepiautgal/20080916elpgal_13/Tes

    Creo que se entiende bien que no es el Prelado ni la Prelatura los que deciden hacer una cosa u otra sino los miembros de la Prelatura -como yo- que podemos apoyar que los padres objeten y apoyar que los que saben (filósofos) formen a los profesores que, si no quieren ser despedidos, han de impartir la asignatura.
    Embajador, Interruptor: un profesor NO puede objetar porque:
    A) Está su libertad de cátedra
    B) Está el ideario del centro
    Ambos son los instrumentos legales con los que cuenta un profesor. Legalmente nadie le puede obligar a impartir una asignatura con una orientación determinada y lo hará como pueda. Se trata de que lo haga lo mejor posible.

  • La relación que pueda tener o dejar de tener el Opus Dei con los padres objetores o con la UNAV no me parece absolutamente nada relevante en este asunto.

  • Montse

    Pues eso es lo que destacaba el artículo que enlacé en primer lugar y las críticas subsiguientes, es que no leeis los enlaces y estamos discutiendo de cosas diferentes. Por eso puse al final lo de los críticos religiosos que sobreabundan en Internet, siempre dispuestos a vigilar cuidadosamente lo que hace cada uno.

  • Abundando en lo que dice Interruptor me gustaría hacer una pequeña puntualización: Si bien puede muy bien ser cierto que los alumnos de colegios que sean bien obras personales, bien obras corporativas del Opus Dei, lideren las objeciones, no es menos ciertos que los padres de, por ejemplo, los colegios de Fomento se han tenido que batir el cobre para conseguir un mínimo de apoyo por parte de la gerencia de dicha institución.

    La actitud de Fomento no tiene mucho que envidiar a la de la FERE. Al final han medio pasado por el aro (los padres pedíamos mucho más en términos de implicación activa) pero esto ha sido por el coñazo que han dado ciertos grupos de padres. Bastante vergonzoso la verdad.

    Sin ánimo de señalar a nadie y más como punto de reflexión para todos (incluido a mi mismo) a mi me parece que tanto insistir en la aconfesionalidad y todas esas cosas, al final estas organizaciones educativas que empezaron siendo obras de apostolado se están poco a poco convirtiendo en meras iniciativas empresariales y de ahí surgen los miedos a ciertos escenarios apocalípticos que apuntaba Jose María más arriba. Me parece que sería bueno replantearse la idea original de estos colegios, y ya que estamos de apostolado confiar un poquito más en la Providencia, y lanzarse al ruedo sin miedo.

  • Montse, sí, lo he leído, pero lo he interpretado como que la crítica es hacia una universidad que es católica, independientemente de que esté vinculada al Opus Dei o a cualquier otra organización, igual que se ha criticado la actitud de la FERE. El hecho de que en este caso sea el Opus Dei me parece irrelevante, me daría igual que fuese ligada a Schoenstattt, la crítica es la misma.

    Hombre, Embajador, desconozco la actitud de la dirección de los centros a los que envías a las embajadorcitas, pero yo tengo a mis conmutadorcitos en colegios de fomento y la dirección no sólo me ha ofrecido información de lo que es la asignatura y de las opciones que hay sin necesidad de pedírselo, sino que también me ha puesto en contacto con quien me podía ayudar cuando se lo he pedido. Por otro lado, en el colegio hemos recibido la visita de personas de la dirección de Fomento y nos han dado más información en el mismo sentido. Así que no creo que sea una actitud de Fomento, sino de algún colegio en particular.

  • Montse

    Hombre, pues para centrarse en que es católica y no en que es una obra corporativa del Opus Dei, no sé para qué cita tres veces puntos de Camino.

  • Pues porque Camino lo escribió un santo católico. Como si hiciese tres citas de Santa Teresa o de Santo Tomás.

    Pues si la intención del autor del artículo era hacer hincapié en eso, lo ha hecho bastante mal. Aunque tampoco me extraña porque redacta de pena y utiliza expresiones incorrectas.

  • La noticia de El País tiene un punto cachondo.
    “Alumnos del Opus”. Los niños que reciben EpC tienen menos de 18 años. Para pertenecer al Opus Dei hay que tener, por lo menos 18 años. Por tanto, ningún “alumno del Opus” encabeza nada, porque no existe…
    En segundo lugar, ¿el redactor de El País ha preguntado padre por padre, alumno por alumno, quién es o no del Opus Dei?
    Me temo que en El País han hecho el siguiente silogismo: fulanito es del Opus Dei y lleva a sus hijos a Fomento, por tanto todos los de Fomento son del Opus y todos los del Opus son de Fomento. Es lo que se llama rigor intelectual y deontología periodística.

    Siguiendo el caso, Roldán es del PSOE; Roldán es corrupto; luego todos los del PSOE son corruptos, todos los corruptos son del PSOE.

    Por último. ¿Acaso ser del Opus Dei imposibilita a uno hacer lo que le dé la gana en la vida civil? ¿Para El País la gente del Opus Dei son ciudadanos de segunda?

  • Rafael

    Deseo felicitar aquí a todos los miembros de la Obra que han ganado en los juzgados en contra de la imposición estatal de la EpC. Ellos son los que están dando una lección de ciudadanía y democracia que la Historia debería destacar.