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Polaino no debe hablar

El lunes se produjo la comparecencia del psiquiatra Aqulino Polaino en la Comisión de Justicia del Senado para hablar, como experto, sobre la nueva regulación legal del matrimonio.

Los titulares, sin comillas que cerraran frases completas, fueron del cariz siguiente:

Un experto invitado por el PP al Senado dice que los gays son hijos de padres ‘hostiles’ y ‘alcohólicos’

Con tales palabras (gays son hijos de padres hostiles y alcoholicos” encontramos 39 resultados en las Noticias de Google.

Hace ya tiempo que no me fío de lo que dicen los medios sobre lo que ha dicho un experto. En este caso, además, se produce una especie de espiral del silencio -como bien decía Noelle Neumann- que no permite hablar de determinados aspectos de la realidad de forma diferente al pensamiento único. Intenté explicar algo del tema en el post ¿Se puede opinar sobre la homosexualidad?.

Gracias a un excelente comentario de JJ García-Noblejas he descubierto la transcripción textual de lo que Aqulino Polaino dijo en el Senado. Voy sólo a transcribir el párrafo más “conflictivo”. Leedlo y, por favor, opinad honradamente si los titulares reflejan lo dicho por Polaino o no:

Voy a entrar ahora en un tema que me resulta más próximo, en cuál es el perfil psicopatológico de las personas con conducta homosexual. Muchos de los datos que voy a darles proceden también de la investigación de numerosos autores y asimismo de mi propio ejercicio en la práctica clínica, al que he dedicado muchos miles de horas, lo que me hace sentirme seguro de lo que estoy diciendo, y es que a estas alturas pasan de los 160 los hombres y mujeres de conducta homosexual que han solicitado mi ayuda humanitaria como terapeuta. Por hacer uso de un cierto orden sistemático empezaré haciendo la siguiente pregunta: ¿Qué núcleos estructuradores de la psicopatología encontramos? En primer lugar, las relaciones familiares.( Voy a limitarme a leer sin hacer comentarios porque se me iría el tiempo.) Muchos de ellos y de ellas describen y perciben al padre durante la infancia como un padre hostil, distante, violento o alcohólico. Puedo citar a Aperson (1978), a Bene (1975), a Sipoa (1983), a Vilar (1988) o a Fisher (1998). La madre es percibida como sobreprotectora más por los niños que por las niñas que al llegar a adultos tiene conducta homosexual. Ahí están los trabajos de Vider (1971), de Norton (1979) o de Nicolós (2004). La madre es considerada por su hijo como necesitada de afecto, fría y muy exigente. Hay un buen trabajo de Fitz Gibbons de 1999. La madre es percibida por su hija lesbiana como emocionalmente vacía, y a ese respecto están fundamentalmente los trabajos de Bradley (1979) y de Eisenwood (1982). Los padres no fomentaron la identidad ni la identificación del niño con el propio sexo, y a ello se refieren los trabajos de Zucker de 1995. En esos chicos y chicas hay ausencia de juegos. Los chicos renuncian a los juegos violentos, en relación a lo cual están los trabajos de Friedman y de Haven (1987 y 1967). Hay ausencia de identificación con sus iguales del mismo sexo, Thomson (1993); hay ausencia de empresas motoras, especialmente de aquellas relacionadas con la práctica de deportes violentos y masculinos -hay trabajos al respecto pero no entraré en ellos-. Hay una incapacidad para defenderse físicamente de sus compañeros iguales en situaciones de violencia. Pueden haber sufrido en la temprana infancia abuso sexual o violación por padre, madre o algún familiar. En eso la colección bibliográfica, incluida mi experiencia en España es muy abundante. Con arreglo a los datos de que dispongo podría decir que casi el 30 por ciento de las personas que he visto han sufrido estos problemas. Hay también fobia social o timidez extrema, como muestra el trabajo de Goldwing en el año 1993. En algunos casos se produce la pérdida del padre por muerte o divorcio o la separación de uno de los padres durante una etapa crítica del desarrollo, como revela el trabajo de (?)Suker, o el rechazo de los padres adoptantes cuando uno de ellos es homosexual o lesbiana.

A mí me parece que el doctor Polaino habla como uno de los mayores expertos en este tema. No creo que haya muchos psiquiatras en este país que estén tratando a 160 pacientes con inclinaciones homosexuales y que, por tanto, quieren librarse de sus inclinaciones. En segundo lugar, hay menciones a otros expertos en todas las afirmaciones que realiza. Parece que fundamenta bastante bien sus datos. No veo opiniones, veo constataciones. Polaino constata cómo perciben esos pacientes a sus padres: no juzga a los padres, no juzga a los hijos. Me parece impecable el cuidado que tiene en dejar sentados hechos, no suposiciones.
Es mi opinión después de leer el texto completo de la comparecencia del psiquiatra. Leedlo completo en el enlace porque no es muy larga, contiene multitud de datos muy interesantes y revela el malestar de los políticos ante los hechos crudos.

Actualización:

Por si alguien se lo pierde, traigo aquí el mensaje que José Luis Orihuela aporta en los comentarios: “Hoy Nacho Escolar recoge la opinión de Cristina López Schlichting “No soporto la caza de brujas”, en:
http://www.escolar.net/MT/archives/2005/06/prestigio_acade_1.html

Gracias, José Luis.

Actualización II:

Jokin de Irala escribe un breve y -espero que no le parezca mal- cabreado artículo sobre esta cuestión. Se titula ¿Histeria colectiva o campaña de activistas? y reclama el derecho de los científicos a hablar sin temor a ser perseguidos mediáticamente.

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