Las cosas, las personas, los problemas, las historias, son todos en blanco y negro. El gris habitual de la vida está casi completamente ausente.
«Algunos buenos, otros malos»; «algunas cosas van bien, algunas van mal»: estos son conceptos ajenos al periodismo de hoy. Es un triunfo o un desastre. Un problema es «una crisis».

Tony Blair, discurso en Reuters,  2007

Esta mañana recordé esas palabras del entonces primer ministro británico. Tengo que restregarme los ojos para poder creer lo que veo en medios que me parecían más equilibrados, como El Confidencial: La derecha en el abismo, por poner un ejemplo de hoy. Pero si quieren más hagan una búsqueda con PP y desastre y tienen para leer toda la mañana.

Me he centrado en ese medio porque soy suscriptora pero pueden hacer búsquedas en El Mundo o en El País y no creo que los resultados sean muy diferentes.

Si ustedes quieren estar bien informados, como yo quiero, estarán conmigo en que hay que suscribirse a algunos medios. El panorama que Blair describía en 2007 no ha hecho más que empeorar y la suscripción debería ser el antídoto contra la necesidad de impacto y calor para fomentar el clic.

Si los periodistas que trabajan en un medio que aspira a captar suscriptores siguen en la misma dinámica que un tabloide, entonces sean un tabloide pero no cuenten conmigo.

Esta cuestión no es un tema de gustos o estilos, es parte del cáncer que está socavando la democracia en occidente. Es un discurso banal y cínico que se niega a relatar la realidad en sus términos y se centra en el relato. Los datos reales son que el PP ha perdido 76.603 votos. Es un mal resultado. Vox ha despegado con 217.883. Es un buen resultado. El PSC ha subido 46.199 votos. Tampoco parece que el efecto Illa fuera espectacular, sin embargo fíjense en estos resultados. Otra vez la desmesura en el sentido contrario: arrolla, triunfo. En fin.

Lo que está en juego es lo que Walter Lippmann ya percibía en los años 20 del siglo XX. Los medios crean un pseudo entorno y los votantes actúan sobre el entorno real con los conocimientos que los medios les dan, con el pseudo entorno. Así, los votantes de Vox piensan que han arrollado mientras que los del PP se desaniman ante lo que perciben, gracias a los medios, como desastre. Eso influirá en sus próximas elecciones.

Periodismo es este hilo de Anna Bosch: el relato es materia de la propaganda, la publicidad, las relaciones públicas, el discurso político, los alegatos judiciales no del periodismo. Con eso no estoy diciendo que los recursos narrativos no deban utilizarse en la redacción sino que lo redondo (pun intended) no debe prevalecer sobre lo verdadero.

Los medios son una fuerza más de la polarización y de la desestabilizción de la democracia. Todo ello no por un diseño meditado sino por la ventaja inmediata del clic.

¿Es El Confidencial pro PSOE? No lo creo ni siquiera lo insinúo. Es víctima, otra más, de la pobreza del ecosistema comunicativo del siglo XXI. Pero si un medio que opta por la suscripción se decanta por el amarillismo, habrá que recordarle lo del chiste: o a setas o a Rolex. Conmigo, por lo menos, que no cuenten. Para ver un carrusel de exageraciones ya tengo Twitter.